¿Y si tener la bandeja de entrada llena de mails no fuera tan malo?

Para muchos una bandeja de entrada del correo vacía es sinónimo de productividad, pero cuidado, porque si esto se convierte en una obsesión al final puede quitar tanto tiempo como una llena de emails y desordenada.

El correo electrónico ejerce un efecto psicológico sobre nosotros muy poderoso. Por un lado activa el impulso primario de buscar recompensas; no podemos dejar de consultar la bandeja de entrada para ver si nos llega algún email interesante o con buenas noticias. Pero por otro también activa el extrés, porque lo asociamos a mayores cargas de trabajo.

El ansia por saber si tenemos novedades o tareas pendientes hace que muchos revisen su correo electrónico cada poco tiempo, algo que, según demuestran muchos estudios, mata la productividad. Solamente revisar el mail consume el 28% del tiempo del trabajo semanal de un profesional medio, lo que equivale a 650 horas al año.

Por eso, para evitarlo, lo mejor es silenciar las alertas y dedicar dos ratos de media hora cada día para comprobar el correo electrónico, responder emails y hacer limpieza.

Esto último, tener la bandea de entrada limpia, es la obsesión de muchos, porque creen que es sinónimo de eficacia y productividad. 

Aunque hay muchas herramientas que sirven para sanearla, clasificando los correos por carpetas, programándolos y eliminando automáticamente aquellos que superan cierto tiempo, estos usuarios siempre terminan revisando que todo esté en su sitio y no haya ningún mensaje pendiente o emails inútiles que haya que borrar (normalmente, más de la mitad de los que recibe).

Pero esto también consume tiempo y al final resta esa productividad que se pretendía lograr. Sólo eliminado emails un usuario medio pierde 5 minutos diarios, que son 24 horas al año.

Es mejor asumir que una bandeja de entrada impoluta es casi una utopía y que es probable que los emails que sean inclasificables automáticamente o no se puedan filtrar, no se correspondan con tareas importantes o asuntos que haya que responder de inmediato (que por otro lado, no suelen ser tan frecuentes como nuestra mente nos hace creer).

Además, si después de varios días, un profesional medio no viera movimientos alguno en su bandeja de entrada, también se preocuparía porque algo no está yendo como debe.

Vía | Inc

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